- Roberto López Fernández
- Deja un comentarioen Cada área tenía razón. Quien perdía era el cliente final.
Cada área tenía razón. Quien perdía era el cliente final.
Nadie decidió que esa empresa trabajara por separado. Simplemente funcionaba así. Cada área hacía su parte y, vista desde su escritorio, la hacía bien: cada una tenía razón desde su propia óptica. Pero una de ellas, el proveedor interno