Programa social · sin costo
Las mujeres forman familias, y las familias forman comunidades.
Por qué existe
Durante mis prácticas profesionales de la escuela de Psicología del ITESO me asignaron a un albergue para hijos de personas presas. Ahí conocí a tres niñas. Ninguna pasaba de once años.
Les pregunté por qué estaban ahí. Una me contestó que su mamá robaba a propósito, cualquier cosa, con tal de que las mandaran al albergue y ahí tuvieran qué comer. Siguiendo la plática salió lo demás: su madre y sus tías se dedicaban a la prostitución. Lo decían con naturalidad, como quien nombra el oficio de la familia.
Eso fue lo que se me quedó. No la pobreza: la naturalidad. Esas niñas ya sabían cuál iba a ser su vida, y no porque alguien se lo hubiera dicho, sino porque nadie les había mostrado otra cosa. Siendo unas crías ya cargaban una lealtad que no eligieron.
Lo que entendí ese día
Nadie está determinado por dónde nace. Estamos determinados por lo que decidimos.
Uno puede soltar ataduras, puede soltar lealtades heredadas, puede salirse de la historia que le tocó. Pero para poder decidir hay que saber primero que se puede. Hay muchas más cosas por hacer de las que a uno le enseñaron.
Ese día decidí que la segunda parte de mi vida la iba a trabajar de manera gratuita con niñas.
Pasó el tiempo y me alcanzó el futuro. Hoy ese programa se llama Niñas Transformadoras. Y aunque mi trabajo me lleva a acompañar a directores, a equipos y a organizaciones, lo que busco sigue siendo lo mismo que busqué aquella tarde: que la persona crezca, que crea en sí misma, que se sepa poderosa, que vuelva a confiar, que aprenda a ser amorosa consigo misma.
De dónde viene
Aprendí de mi madre que una mujer educada, capacitada y autosuficiente cambia su entorno. Lo aprendí viéndola: trabajadora social, pianista, fotógrafa, diseñadora, contadora. Rebelde por naturaleza. De ahí nació Niñas Transformadoras.
Qué es hoy
Un espacio de formación emocional y personal para niñas.
Cómo se llega al programa
Niñas Transformadoras no se contrata ni se agenda. Si eres madre, padre o tutora de una niña que crees que puede aprovecharlo, o representas a una institución que trabaja con niñas, escríbeme y lo platicamos.
El proceso siempre se acuerda con la madre, el padre o quien tenga la tutela. Nunca directamente con la niña.
Compártelo con quien lo necesite